El Namaskar
Yoga, creado por Yogacharya Dr. Estevéz Griego (Swami A. K.
Maitreyananda), es un método y un estilo dinámico de yoga, que
es aplicable a varios métodos y escuelas de yoga. Se caracteriza por
ejecuciones dinámicas de posturas de yoga o asanas, y movimientos yoguicos
llamados Gati yoga. Es decir, el paso fluido y armónico de una postura a
otra.
Dicho
método se ha hecho popular en todo el mundo y dentro de él, el Bidala Namaskar
o Saludo al Gato es su creación más famosa en el yoga moderno junto con el
Saludo al Sol.
En 1987, el
método Namaskar Yoga es introducido por Swami Maitreyananda en Sudámerica y en
especial en Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Panamá, Perú,
Estados Unidos, España, Alemania, Israel, Paraguay, México, Portugal, India y
Uruguay.
En las
series que conforman dichos saludos llamadas Namaskar Kramajis y compuestas de
posturas de yoga, se realiza un pasaje o enganche fluído
denominado Pravaha yoga entre una postura y otra, lo cual garantiza un
movimiento armonioso.
En la
ejecución, el practicante descansa en la postura misma y su desarrollo puede
ser de tres formas: dinámica arrítmica, dinámica rítmica o dinámica artística.
La unión de postura con postura se puede hacer por intermedio de
un Sambandha o enganche, un movimiento que une dos posturas, o por
medio de una pasaje o Citika yoga, utilizando una postura de dos
segundos que permite unir otras dos, las cuales son mantenidas por unos 20
segundos.
El método
está basado en 40 ejercicios dinámicos y saludos básicos de yoga,
yogaterapia y ayurveda que poseen diferentes objetivos. Contiene los
saludos clásicos del yoga como el saludo al Sol, Luna, Buda y Pavana Muktasana
y otros 40 más creados también por el mismo Swami Maitreyananda. Así, concretó
su objetivo de lograr el movimiento de los 7 referentes corporales que componen
el cuerpo humano: el tronco, las piernas, los brazos, el cuello, las
manos, la cara y los pies.
Su método de trabajo es considerado uno de los mejores en el mundo por su
síntesis y por su exactitud en la práctica. Ya que permite que se trabajen las
manos, los brazos, la cara y el cuello y no solo las piernas y el
tronco como se ejecuta en otras metodologías de yoga.
Con su aplicación se logra movilizar la energía que contienen los músculos, las
articulaciones, y los órganos permitiendo que la energía fluya en
diferentes formas. Y de esta manera se consigue gradualmente, clase a clase,
desbloquear las corazas somáticas y armonizar los tres planos existenciales del
ser humano.